Formato y Normas de un Paper

En la universidad suelen pedir presentar los informes en formato paper, articulo con un paper de guia para la confeccion de los mismos, formato y normas.

Generalmente cuando tenemos que presentar un trabajo o informe en la universidad nos piden que sea en formato paper, es ahí cuando comienzan nuestras dudas sobre las normas y el formato que tenemos que cumplir.

formato y normas de un paper

¿Que hace la mayoría cuando se enfrenta a este problema? comienza a buscar en Internet papers para asi poder ver en que formato se encuentran y copiarlo, esto está perfecto yo también lo hice de esa forma, el problema es que se pueden encontrar muchas variaciones algunas no correctas o que se toman demasiadas libertades en el momento de la confección y terminamos con que nuestro paper es rechazado por no cumplir los estándares.

Para evitarles ese mal rato les traigo un paper que trata sobre la confección de un paper con el formato y normas,  al leerlo se van a sacar todas las dudas que puedan tener o los que deban hacer uno ya tiene una guiá a seguir que asegura la aprobación (del formato).

El mismo es brindado por la cátedra de Electrónica de Potencia de la UTN FRC. Lo pueden descargar desde ACA (en .doc así puedan ir borrando, escribiendo y se olvidan de dar formato a un documento nuevo)

¿Que es un paper?

Se puede encontrar buen material en la wikipedia, les recomiendo leer directamente desde ahí

Baterias de Plomo y Acido

La Corriente Continua es posible almacenar, como si habláramos de cajas o latas. ¿Almacenar? Sí. En ingenios comúnmente llamados Baterias, aunque la denominación general más apropiada es la de Acumuladores Eléctricos…

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En el mundo de hoy, la energía eléctrica es un elemento tan importante que nos cuesta imaginar la vida sin ella. Los trastornos causados en las grandes ciudades por los cortes eléctricos son un ejemplo bastante ilustrativo de esto. La energía eléctrica puede generarse de muchas maneras, pero independientemente de esto, se nos presenta de dos formas principales, como Corriente Alterna (llamada comúnmente “AC”), y como Corriente Continua (llamada comúnmente “DC”).

La AC es la que todos conocemos, ya que hace funcionar prácticamente todos los electrodomésticos de nuestras casas, la iluminación en general, etc. La DC es otra forma de administrar la energía eléctrica, que entre otras cosas, es posible almacenar, como si habláramos de cajas o latas. ¿Almacenar? Sí. En ingenios comúnmente llamados Baterias, aunque la denominación general más apropiada es la de Acumuladores Eléctricos.

Los acumuladores eléctricos tienen la característica de recibir y almacenar la energía eléctrica, siendo capaces de entregarla cuando sea requerida.

A pesar del gran esfuerzo realizado en investigación de los diferentes tipos de materiales los acumuladores o baterias de plomo-acido son las preferidas e insuperables por el amplio rango de aplicaciones que tienen. El plomo es abundante y no demasiado caro y es por esta razón es idóneo para la producción de baterías de buena calidad en grandes cantidades.

Las baterías de plomo acido están presente muy frecuentemente en nuestras vidas , ya que arrancan millones de automóviles todos los días, brindan energía de emergencia a los sistemas de maniobras de las centrales eléctricas que iluminan nuestras casas y dan energía a nuestras fabricas, mejoran la calidad y confiabilidad de las telecomunicaciones, funcionan como backup de energía de las computadoras, brindan iluminación de emergencia, son el corazón de los sistemas de alarmas, intervienen en la energía necesaria para el funcionamiento de ferrocarriles, subterráneos y aviones, empujan a miles de auto elevadores eléctricos en plantas industriales, arrancan grupos electrógenos Diesel, proveen para señalamiento y balizamiento marítimo, almacenan energía solar y eólica para su posterior uso, entre otras aplicaciones que sería muy largo de enumerar.

Esta monografía sobre las Baterías (acumuladores) de Plomo Ácido fue realizado para la cátedra de Tecnología Electronica, la consigna era investigar y defender ante todo el curso una tecnología en particular, no necesariamente sobre electrónica pura, y al encontrarnos en ese momento realizando el diseño de un circuito electronico para el control y carga (mediante paneles solares) de un sistema de baterías para aplicaciones en area rurales nos pareció oportuno ahondar sobre este tema.

A continuación el índice de los artículos:

Más Información sobre las Baterías de Plomo Ácido


Disposición de Baterias de Plomo Acido Usadas

Cuando una batería de plomo acido llega al final de su vida útil (y en general se conviene que esto ocurre cuando su capacidad es inferior al 80% de la inicial), se convierte en un “residuo peligroso”. En otras palabras, no puede ni debe descartarse como un residuo común, inofensivo.

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Cuando una batería de plomo acido llega al final de su vida útil (y en general se conviene que esto ocurre cuando su capacidad es inferior al 80% de la inicial), se convierte en un “residuo peligroso”. En otras palabras, no puede ni debe descartarse como un residuo común, inofensivo.

¿De dónde surge esta definición? La Ley Nacional de Residuos Peligrosos Nº 24051 en su artículo segundo define: “Será considerado peligroso, a los efectos de esta ley, todo residuo que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos, o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general.

Tanto el plomo como el ácido sulfúrico, que encontramos en las baterías en desuso, aparecen encuadrados en la condición de residuos peligrosos.

El tratamiento que se aplica para el residuo más peligroso contenido en la batería, el plomo, es la recuperación por un proceso de refinado. El plomo que se obtiene, puede destinarse a la fabricación de nuevas baterías (en general, las de arranque de automóvil).

El ácido sulfúrico también puede recuperarse y destinarse a otros usos que no sean afectados por los contaminantes contenidos en el. Por ejemplo, puede destinarse al decapado de chapa de hierro.

¿Debo tener un lugar acondicionado especialmente para alojar las baterías en desuso?

Las baterías contienen plomo y ácido sulfúrico, dos sustancias peligrosas para el medio ambiente. Por lo tanto, es fundamental si se va a realizar un almacenamiento transitorio de acumuladores eléctricos, que el recinto cumpla con los siguientes requisitos básicos: a) piso en buen estado, que impida que cualquier derrame de ácido o de plomo tome contacto con la tierra; b) techo en buen estado, para impedir que el agua de lluvia pueda caer sobre las baterías y lavarlas; c) tarimas de madera donde colocar prolijamente los acumuladores sin que haya posibilidad de cortocircuito y d) inexistencia de fuentes de calor que puedan llevar a provocar un incendio (no olvidar que las cajas de las baterías son de plástico).

Estas son las recomendaciones para el lugar donde se alojarán las baterías en desuso. Como se ve, no se trata de un lugar con ningún “acondicionamiento especial”. Solo debe cumplir con lo básico de cualquier local de taller, comercio o depósito. El almacenamiento, como lo subrayamos más arriba solo puede ser transitorio, ya que las baterías deben ser recolectadas para su reciclaje por los fabricantes.

La ley no autoriza a un comercio o taller a convertirse en depósitos permanentes ni a realizar ningún tipo de operación o proceso sobre las baterías gastadas.

¿Les debo quitar el electrolito?

De ninguna manera se debe hacer esto. En primer lugar, porque operar sobre un residuo peligroso solo puede hacerlo quien esté habilitado para ello. Pero, dejando de lado cuestiones legales, pensemos:

a) ¿a dónde vamos a arrojar el electrolito? ¿en el cantero del arbolito de la vereda? ¿en el terreno baldío de la esquina? ¿en el desagüe cloacal o pluvial? ¿en un curso de agua? ¿en el pozo negro? ¿hace falta decir que cualquiera de estas acciones constituye un delito ambiental de la peor clase?

Y no solo por el ácido que estamos arrojando a cursos de agua o a la tierra sino también por el contenido en sedimentos de plomo que tiene el electrolito ácido de toda batería gastada. Por último, sepamos que la mezcla de ácido sulfúrico con agua puede dar lugar a una muy fuerte reacción exotérmica (es decir con desprendimiento de calor) que hace hervir instantáneamente el líquido, provocando salpicaduras terriblemente dañinas para la piel.

Sin embargo, en el caso de las baterías, pagan más si las baterías se entregan sin el electrólito, que constituye una “molestia” a la hora de fundir el metal en una instalación precaria, clandestina, a veces hasta operando a cielo abierto. Lamentablemente esto lleva a que tengamos ácido sulfúrico en innumerables desagües pluviales y cloacales y cursos de agua del Gran Buenos Aires y otros suburbios de grandes ciudades como Rosario o Córdoba.

Las pérdidas de ácido de batería, ¿las debo lavar con agua? ¿O debo absorberla con algún producto químico?

En primer lugar, jamás, bajo ninguna circunstancia, se debe arrojar agua sobre un derrame de electrolito dado que la reacción es sumamente violenta, produciéndose un importante desprendimiento de calor (reacción exotérmica) con ebullición del líquido. Una vieja frase de los profesores de Química del secundario decía “No le des de beber al ácido”. Intentar diluir con agua un derrame de electrólito, es lo peor que podríamos hacer.”

Descartado el enjuague con agua digamos que, efectivamente, lo que se debe hacer cuando hay un derrame de electrólito es contenerlo y absorberlo. ¿Y qué se puede utilizar para ello? No se debe usar aserrín de madera. Está disponible en muchos talleres y fábricas (se lo suele usar para barrer el piso) pero, nuevamente, estamos ante una situación en que lo más cómodo es lo que nunca se debe hacer: el aserrín es fácilmente inflamable y podríamos ocasionar un accidente aún peor que el del derrame.

¿Qué podemos utilizar, entonces? Si nos referimos a elementos que están disponibles sin demasiada complicación, podemos utilizar tierra o arena.

No obstante, existen algunos elementos especialmente preparados para absorber derrames de sustancias químicas, como el electrólito ácido de las baterías. En primer lugar, mencionamos los “absorbentes universales”. Se presentan en varios formatos: mangas o barreras, rollos, almohadillas y hojas y son mucho más apropiados que la tierra o la arena dado que absorben mucha más cantidad de líquido por Kg de peso. Podemos decir que son una “herramienta adecuada” para realizar esta tarea.

Otra alternativa es utilizar los absorbentes minerales que se presentan en gránulos (como las “piedritas del gato”), envasados en bolsas plásticas que aseguran una fácil distribución y uso a la vez que permiten un almacenamiento seguro. Cualquiera de estos materiales está disponible en los comercios que venden elementos de seguridad y protección personal. Por último, dado que luego de absorber un derrame con cualquiera de estas alternativas puede quedar una aureola o remanente del electrólito ácido, es conveniente pasar un trapo para terminar bien la tarea.

En el caso de electrólito ácido de baterías, lo conveniente es pasar un trapo embebido en una solución de bicarbonato de sodio (125g por litro de agua). Esto tiene un efecto de neutralización del remanente de ácido que haya quedado en el piso. El último paso sería un enjuague con agua limpia.

Ante una inspección municipal, ¿qué papeles respecto a medio ambiente y tratamiento de baterías me pueden exigir?

Cada municipio tiene reglamentaciones que deben consultarse para verificar si existe alguna que, específicamente, se refiera a los comercios o talleres que trabajan con baterías. En muchos municipios no existe ninguna reglamentación de este tipo, sino solo la general para talleres mecánicos. Con respecto al tratamiento que se les de a las baterías usadas, en caso de tener algún lote de ellas, es suficiente con demostrar que las mismas se remiten al fabricante (s) o distribuidor/importador que las provee, para que sean sometidas a su reciclado de acuerdo con lo indicado en la Resolución 544/94 de la Secretaría Nacional de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

La resolución mencionada exime al taller o comercio de tener que utilizar manifiestos de transporte u otro tipo de documento controlado por la autoridad para el envío de las baterías.

¿Las baterías viejas, se las puedo vender al chatarrero? ¿Qué requisito debe cumplir el que me compra?

Vender una batería vieja, gastada, no es lo mismo que vender cualquier otro metal. Lo que estamos vendiendo es un residuo y, por lo tanto, se debe cumplir con la legislación específica sobre este tema. Los únicos que legalmente pueden recibir baterías gastadas son los fabricantes o refinerías de plomo habilitados.

Estos son los únicos operadores que tienen una habilitación de la autoridad ambiental para operar correctamente con estos residuos, sin dañar el medio ambiente. La autoridad ambiental que se debe consultar para ver si un operador tiene su documentación en regla es la que corresponde a la jurisdicción en la que estamos instalados. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, es el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable, cuya página web es www.opds.gba.gov.ar.

En la página de este organismo debemos consultar el Registro de Transportistas y Operadores de Residuos Especiales para ver si el fabricante o refinería en cuestión tiene su habilitación vigente.

La categoría de residuos es la que se designa como Y31/Y34 (plomo y ácido) También se puede consultar la página www.medioambiente.gov.ar, correspondiente a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación ya que los operadores que reciben residuos de varias jurisdicciones deben tener una habilitación nacional para operar.

Más Información sobre las Baterías de Plomo Ácido

Normas Internacionales sobre Baterias de Plomo Acido

En un mundo donde los conocimientos técnicos son cada vez más específicos, no resulta extraño que quien necesita adquirir un producto, ya sea para su uso personal o para cubrir alguna necesidad en la industria o comercio, se sienta perdido ante la avalancha de especificaciones relacionadas con su desempeño que aparecen en los folletos o que nos describen los vendedores.

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Lo primero que trataremos de aclarar es que no todas las normas a las que se hace referencia cuando se trata de productos eléctricos (y las baterías de plomo-ácido entran en esta categoría, al menos, en parte) se refieren a lo mismo. Existen normas que, específicamente, se refieren al desempeño del producto que nos interesa, otras se refieren a sus características de seguridad al operarlo (lo que no necesariamente está relacionado con el cumplimiento de nuestras expectativas en cuanto a desempeño) y, por último, un tercer conjunto se refiere al sistema de gestión de la empresa, ya sea en lo que hace a cuestiones de calidad, medio ambiente o seguridad e higiene laboral.

Lamentablemente, una empresa puede tener una excelente gestión y, sin embargo, fabricar productos que no cumplan con nuestras necesidades o, peor aún, que a la hora de utilizarlos, traigan aparejado algún riesgo para la salud o seguridad de las personas. Lo inverso también podría ser válido, es decir.

En otras palabras, deberíamos tener en claro qué es lo que estamos pretendiendo para poder evaluar si las normas que nos ofrecen son las que realmente necesitamos. Por supuesto, los límites, a veces, no son tan estrictos, y los alcances de las normas tienen cierta superposición. Pero a los fines de poder dejar en claro algunas ideas, es conveniente hacer una separación como la que aquí hemos realizado.

Veamos algunos ejemplos (las siglas de normas que utilizamos se aclaran al final). Es muy frecuente que, al relacionarnos con un fabricante, hoy en día, se nos explique que su empresa “ha certificado la norma ISO 9001”. Esta es una norma que se refiere al desempeño del sistema de gestión de calidad de la empresa.

Por ser una norma general referente a instituciones (se puede aplicar a una empresa comercial o a un club deportivo) nada nos asegura que los productos fabricados o servicios brindados cumplan con determinadas especificaciones técnicas. Aclaremos de paso que la expresión “ha certificado” significa que un tercero (como nuestro instituto IRAM) verificó, mediante una auditoria, que los preceptos de la norma, efectivamente, se cumplen. Y, obviamente, no tiene el mismo valor que la empresa lo afirme o que un tercero independiente sea quien lo declare.

En cambio, si al conversar con el fabricante, nos aclara que el producto por el que estamos interesados cumple con una norma IEC, estaremos en presencia de algo mucho más específico, si lo que nos interesa es saber si el interruptor eléctrico, por ejemplo, servirá o no para ser instalado en nuestro circuito, o si la batería que queremos comprar tendrá la capacidad que necesitamos. Nuevamente, aclaremos, que la declaración del fabricante tendrá mucho más valor si este cumplimiento ha sido verificado con ensayos realizados en un laboratorio o institución independiente y de prestigio reconocido, por lo que no se trata de una mera “auto-declaración”.

También, resulta muy claro que si, además de cumplir con normas específicas sobre desempeño del producto, el fabricante nos aclara que la empresa cuenta con una certificación de su sistema de gestión de la calidad, podremos estar seguros que sus procesos están bajo control y que si compramos un producto hoy y otro el mes que viene, su calidad será idéntica. Avancemos un paso más, ahora, y supongamos que, se trata de evaluar lo que podría ocurrir con nuestro producto en caso de un incendio. Sería el caso de una batería pequeña instalada en una luminaria de emergencia.

Al examinar el folleto con las características técnicas, el fabricante debería decirnos que el mismo cuenta con una certificación de UL. En ese caso, dado el reconocido prestigio de esta institución, logrado a lo largo de más de 100 años de dedicación a los temas de seguridad en productos eléctricos, podremos estar seguros que la batería no contribuirá de ninguna manera a la propagación de llamas, en caso de un incendio en el local o un calentamiento anormal de la luminaria.

Aclaremos, desde ya, que encontraremos normas nacionales y normas internacionales. Entre las primeras, mencionaremos las IEEEBSI (del Reino Unido), DIN (de Alemania) y JIS (de Japón). (de Estados Unidos), las

Y entre las segundas, las IEC e ISO.

Referencias:

  • BSI: Siglas en inglés del Instituto Británico de Normas (British Standards Institute). En la web: www.bsi-global.com
  • DIN: Siglas en alemán del Instituto Alemán de Normas (Deutsches Institut für Normung) En la web: www.din.de
  • IEEE: Siglas en inglés del Instituto de Ingenieros Electricistas y Electrónicos de Estados Unidos, la mayor organización profesional representativa de los ingenieros a nivel mundial (Institute of Electrical and Electronics Engineers). En la web consultar: www.ieee.org
  • ISO: Siglas en inglés de la Organización Internacional para la Estandarización (International Standards Institution), con sede en Ginebra (Suiza) y representada en nuestro país por el Instituto Argentino de Normalización (IRAM). En la web: www.iso.org
  • IEC: siglas en inglés del Comité Internacional de Electrotécnica (Internacional Electrotechnical Committee), con sede en Ginebra (Suiza) y representado en nuestro país por la Asociación Electrotécnica Argentina. En la web: www.iec.ch
  • JIS: siglas en inglés de las Normas Industriales Japonesas (Japanese Industrial Standards) publicadas por la JSA, Asociación Japonesa de Normas (Japanese Standards Association). En la web: www.jsa.or.jp
  • UL: siglas en inglés del Underwritters Laboratories, institución fundada en 1894 por las compañías de seguros de USA para que se abocara a especificar la seguridad de los productos como una forma de poder acotar el riesgo asumido al otorgar una póliza de seguros. En la web: www.ul.com

Haremos ahora referencia a las normas que se refieren al desempeño, ensayos, instalación, etc. de baterías Industriales de plomo-ácido. Con relación a las normas de seguridad solo recordaremos lo ya dicho en el sentido que las más reconocidas y respetadas son las realizadas por UL, institución fundada en 1894 por las compañías de seguros de USA. Por último, con relación a las normas relacionadas con sistemas de gestión, como las de la serie ISO 9000, se trata de un tema más general y no solo relacionado con la fabricación de baterías.

La norma internacional más conocida en relación con baterías industriales de plomo-ácido es la IEC 896, también identificada como IEC 60896 y EN 60896. Recordamos que IEC es la sigla del International Electrotechnical Committee, con sede en Ginebra, y representado por la Asociación Electrotécnica Argentina en nuestro país (en esta institución se puede obtener una copia). “EN” son la siglas de European Norm, es decir que la Comunidad Europea ha adoptado a esta IEC como norma propia. La norma, a su vez, tiene dos partes: la primera, IEC 60896-1, se refiere a baterías de plomo-ácido abiertas o ventiladas y la IEC 60896-2 se refiere a baterías selladas. En ambos casos, se trata de baterías estacionarias. A continuación mencionaremos brevemente los principales temas que abarcan las dos partes de esta norma:

IEC 60896-1

Requisitos generales y métodos de ensayo de baterías de plomo-ácido del tipo ventiladas. Es sumamente importante cuando se realizan ensayos de capacidad nominal, adaptación al funcionamiento a tensión de flote, ciclado, retención de carga, resistencia interna y corriente de corto-circuito.

IEC60896-2

Requisitos generales y métodos de ensayo de baterías de plomo-ácido del tipo VRLA. Al igual que la anterior es muy utilizada para la realización de ensayos de desempeño en este tipo de productos (los ensayos son similares a los de la norma IEC 60896-1).

Otras normas IEC que nos parece conveniente mencionar para conocimiento de los lectores son las siguientes:

IEC 61056-1

Requisitos generales y características funcionales para baterías VRLA de plomo-ácido portátiles. Métodos de en-sayo, y su equivalente en el sistema japonés de normas: JIS C-8702-1. Esta norma se aplica a todas las baterías VRLA pequeñas como las Vision, NP, etc que se utilizan en UPS, sistemas de alarma e incendio, luminarias de emergencia, etc.

IEC 60254

Requisitos generales y métodos de ensayo de baterías de plomo-ácido para uso en tracción eléctrica. Dimensiones de las celdas y bornes Otras normas muy utilizadas y citadas en los pliegos de licitaciones públicas son las BS. Mencionamos la BS 6290, prácticamente idéntica a la IEC 60896.

BS 6290-1

Especificación de requisitos generales de baterías de plomo-ácido estacionarias del tipo ventiladas.

BS 6290-4

Idem para baterías reguladas por válvula.

En nuestro país, cuando se trata de ensayos, criterios de mantenimiento y reemplazo de baterías industriales estacionarias, también son muy utilizadas las normas IEEE. Esta es la sigla del Instituto de Ingenieros Electricistas y Electrónicos de Estados Unidos, una de las instituciones profesionales más importantes del mundo. En este caso, las más importantes son las siguientes:

IEEE-450 para baterías ventiladas y su similar para baterías selladas, la IEEE-1188. Una rápida reseña de los temas tratados en ellas (las últimas ediciones son del año 2002 para la 450 y del año 1996 para la 1188) son los si-guientes: mantenimiento, esquema de ensayos, procedimientos para realizar los ensayos, criterios de reemplazo de una batería, reciclado y disposición al final de la vida útil y varios anexos donde se encuentran diversos factores de corrección relacionados con la temperatura. Un detalle que algunas veces ha dado lugar a discusiones es el establecido en un párrafo del capítulo “Aceptación” y que se refiere al criterio de aceptación de la capacidad inicial de una batería nueva. Dada las veces que nos hemos enfrentado a estas discusiones nos parece un aporte impartante transcribirlo textualmente y tal como figura en la IEEE-450. El párrafo al que hacemos referencia, entonces, dice así: “La batería podrá tener una capacidad inferior a la especificada en el momento de enviarla. A menos que se especifique una capacidad del 100% en el momento del envío, la capacidad inicial podrá tener un valor tan bajo como el 90% de la capacidad nominal. Bajo condiciones normales de operación, después de varios años de servicio a la tensión de flote, la capacidad podrá aumentar hasta, por lo menos, la capacidad nominal.”

Queda claro que, si compramos una batería cuyo fabricante se rige por esta norma, y a menos que le indiquemos explícitamente que la queremos con un 100% de capacidad en el ensayo de aceptación que realicemos, el fabricante podría entregarla, bajo el paraguas de esta norma, con una capacidad de hasta 90%. Vale la pena aclarar que, “…varios años de servicio a la tensión de flote” pueden ser reducidos a unos pocos ciclos de carga y descarga para completar la formación de las placas y lograr el 100% de capacidad. Este ciclado es el que la norma le autoriza al fabricante a evitar (a menos que se especifique lo contrario, reiteramos) dado que suele implicar un encarecimiento del producto.

Otras normas IEEE importantes de mencionar

IEEE484 – IEEE 485

Este conjunto contiene las prácticas recomendadas para dimensionar y diseñar la instalación de baterías de plomo-ácido estacionarias cuya carga es variable. Esto suele darse, como ejemplo típico en sub-estaciones y estaciones transformadoras. Es una norma sumamente práctica ya que incluye ejemplos de aplicación.

IEEE 937

Prácticas recomendadas para instalación y mantenimiento de baterías de plomo-ácido para sistemas fotovoltaicos.

IEEE 1013

Práctica recomendada para dimensionar baterías de plomo-ácido para sistemas fotovoltaicos. Además de la teoría incluye hojas de trabajo (worksheets) sumamente útiles para realizar diseño.

IEEE 1189

Es un complemento de la 1188 ya mencionada y contiene una “Guía para la selección de baterías VRLA para aplicaciones estacionarias”

Tal vez la diferencia más importante entre las normas IEC y las IEEE se relaciona con la forma de evaluar la capacidad, aunque los resultados suelen ser compatibles. En efecto la norma IEC realiza la descarga de la batería sin corregir la corriente por temperatura. Al finalizar el ensayo, corrige la capacidad medida mediante una expresión que figura en la norma. En cambio la IEEE, antes de comenzar el ensayo, corrige la corriente de descarga de a-cuerdo con la temperatura ambiente y con el valor resultante realiza la descarga. En la norma figura una tabla para poder realizar esta corrección.

Muchos países generan sus propias normas de baterías a partir de las IEC internacionales, modificando algunos detalles de acuerdo con sus necesidades. Como un ejemplo cercano, mencionamos las normas de la ex-Telebras (de Brasil) todavía vigentes:

240-500-507

Procedimientos de ensayo de tipo para acumuladores ácidos estacionarios ventilados (muy similar a la IEC 60896-1)

240-500-509

Procedimientos de ensayos de tipo para baterías de plomo-ácido reguladas por válvula.

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